Los dos años y la percepción del tiempo: la importancia de las rutinas

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Antes de los dos años seguramente tu hijo se ponía a llorar si no respondías a su petición inmediatamente, pero a partir de los 30 meses puede que se espere un poquito a por el zumo que ha pedido. Le es más fácil seguir instrucciones, así como pasar de una actividad a otra y no solo entiende mucho mejor lo que se le dice, sino que también empieza a entender y anticipar sus propias necesidades.

Esto sucede porque la experiencia le ha enseñado que las cosas suceden en una secuencia predecible y entienden mejor el significado de después. Su memoria también ha mejorado y mantiene la atención durante períodos de tiempo más prolongados, por lo que le resulta más fácil ser paciente.

Todas las rutinas que estructuran su jornada contribuyen a desarrollar su noción de tiempo y no sólo eso, sino que suponen un consuelo: el mundo es más gestionable y seguro cuando uno sabe que sucederá a continuación.

El desarrollo del lenguaje también refleja su nueva comprensión del tiempo, empezando a utilizar los tiempos verbales.

Ahora que el niño entiende que ciertos hechos siguen ciertas secuencias podemos transmitirle sensación de control, explicándole que va a pasar, por ejemplo: “cuando te tires dos veces más por el tobogán nos iremos del parque” además podemos aprovechar su deseo de controlar el entorno para lograr que ordene su habitación o se coma la verdura: “en cuanto guardes los juguetes, nos pondremos a pintar”.

A la hora de jugar, su capacidad de entender y de seguir instrucciones sencillas le permitirá disfrutar de juegos de mesa como el juego de la escalera y su asombrosa memoria puede convertirlo en campeón de juegos como el “Memory”.

También podemos reforzar sus habilidades lingüísticas iniciando conversaciones con él planteándole preguntas abiertas como ¿Qué hiciste hoy? Y cuando responda con sus graciosos errores gramaticales “cabí en el armario” resistir el impulso de corregirlo (tampoco lo entendería) y en lugar de eso responderle utilizando todas las palabras correctas “¿cupiste en el armario?¿y cómo te metiste ahí?”.

Entender en qué punto Evolutivo está el niño nos ayuda a ayudarle a desarrollar sus capacidades sin forzarlo demasiado y a la vez estimulándolo, lo que le dará una sensación de seguridad y reforzará el autoconcepto y la autoestima J

Bibliografia: El secreto del juego, Ann Pleshette Murphy

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