Los bebés ya tienen personalidades muy marcadas por lo que debemos adaptarnos a ellas

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LA PERSONALIDAD EN LOS BEBÉS

Ya hemos hablado de la personalidad y que aparece muy pronto, hacia los 4 meses de edad. Hay diferentes clasificaciones pero según Alexander Thomas y Stella Chase los  4 tipos de personalidad más habituales son: fácil, lento para adaptarse, difícil y activo. Naturalmente, todos somos únicos y no encajamos perfectamente en ninguna de éstas 4 categorías, la clasificación sólo es un marco básico para entender al pequeño. Ser consciente de su personalidad puede ayudarnos a decidir que juego le ayudará más a desarrollar sus puntos fuertes y a superar situaciones complicadas.

Los niños de temperamento fácil no tienen dificultades para pasar de una actividad a otra, acostumbran a estar de buen humor y muestran emociones moderadas, en lugar de intensas.

Los del grupo de adaptación lenta necesitan un tiempo para adaptarse a situaciones nuevas y observan con cautela desde la distancia antes de participar. Los cambios y transiciones les resultan complicadas y se les suele calificar de tímidos o de nerviosos, prefieren actividades tranquilas.

Los niños con temperamentos difíciles son sensibles al exceso de estimulación o al cambio en las rutinas. Cuesta satisfacerlos y resulta útil hablarles durante las transiciones (“se que es duro irse del parque”) y aceptarlos tal como son.

El grupo de los activos más que andar o gatear tienen energía para parar un tren y su naturaleza impulsiva y temeraria hace que cueste más mantenerlos a salvo.

El que la personalidad sea innata no significa que no se pueda influir sobre su conducta y sobre cómo interactúa con el mundo, simplemente nos muestra los puntos fuertes y débiles y aprender a trabajar con, en lugar de en contra, la personalidad del niño es una de las principales maneras de mostrarle amor y comprensión. Además hace que la vida le sea mucho más fácil J

Las actividades sociales como participar en grupos de juego o quedar con amigos son fantásticas para los niños con temperamento fácil. Como son tan tranquilos y no se alteran demasiado, es natural asumir que estarán bien con cualquier juego o juguete o incluso jugando solos. Pero aunque sea así, es importante jugar con ellos para exponerlos a una gran variedad de juguetes y juegos.

Los niños de adaptación lenta se sienten más cómodos con juguetes, juegos, libros y situaciones conocidos. Es bueno ayudarlos con las situaciones nuevas (mira, Pedro tiene los mismos ladrillos de juguete que tú) o pidiendo a las personas que no conoce que se valgan de uno de sus juguetes preferidos para conectar con él. Es bueno avisarlos con antelación antes de intentar nada nuevo.

Como los de la categoría de los difíciles se sienten sobre estimulados con mucha facilidad es mejor reducir los juguetes al mínimo. Si te das cuenta de que se frustra con un juguete concreto, es mejor no lanzarnos a “salvarlo”, lo mejor es darle tiempo para ejercitar su tolerancia a la frustración y, si se enfada, abrazarlo durante unos minutos o frotarle la espalda con suavidad.

Para los niños activos lo mejor es darles espacio para correr y asegurarnos de que están bien vigilados.  Para ayudar a concentrarse a estos niños, que se distraen con facilidad, es mejor no darles más que unos pocos juguetes a la vez, e ir rotándoselos.

Sobretodo tened en cuenta que no se trata de etiquetar a los niños en una u otra personalidad, ni tampoco calificarlas de buenas o malas, sino de intentar adaptar nuestra manera de educar teniendo cuenta las diferencias  de cada niño J

¿sabéis que los clásicos juegos de encajar figuras son un gran aliado para aprender a tolerar la frustración? 😛

Bibliografia: El secreto del juego, Ann Pleshette Murphy

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