Autoestima alta en nuestros hijos: la clave es la educación

 

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Autoestima alta

AUTOESTIMA ALTA EN NUESTROS HIJOS, LA CLAVE ES LA EDUCACIÓN

Queremos que nuestros hijos sean adultos con una autoestima alta pero es durante la infancia y la adolescencia donde la autoestima crea una marca profunda, dado que son etapas vitales donde nos encontramos más flexibles y vulnerables. Y es la familia el lugar principal de socialización, de educación y de aceptación de uno mismo.

 

La valoración de la imagen que el niño va haciendo de sí mismos depende de la forma en que va percibiendo que cumple con las expectativas de sus padres, en cuanto a la consecución de metas y conductas que esperan de él. Si crecemos sintiéndonos amados y seguros hay mayores posibilidades de que desarrollemos una adecuada identidad personal.

El niño debe sentir que vuestro amor por él es más grande que cualquier travesura que haya hecho o cualquier conducta inadecuada que haya tenido. Y sobretodo tenéis que tener en cuenta que hay que reprochar la conducta o el comportamiento, pero no centrar la acusación en su persona NUNCA.. Para poner un ejemplo podríamos decir “no dejes las cosas tan desordenadas, está todo hecho un desastre”, nunca “eres un desordenado y un desastre”

¿Qué tipo de educación fomenta una baja autoestima? Pues por ejemplo una educación permisiva y también la encontramos cuando hay un mal conocimiento de sí mismo como personas y padres y cuando los padres son descalificadores.

Los padres sin querer a veces reproducimos unos modelos educativos adquiridos, y no es fácil romper con ellos. Analizar nuestra propia autoestima, fortalecerla y cuidarla, nos llevará a poder transmitir una autoimagen positiva, lo que es el paso previo para poder fomentar la autoestima en los demás, y en este caso concreto en nuestros hijos.

El ambiente familiar propicio para desarrollar una buena autoestima es aquel que se caracteriza por su calidez, afectividad y apoyo emocional, sin olvidar la importancia que tiene marcar unos límites razonables, consensuados por los padres y conocidos por los niños. Es posible un ambiente firme y cordial al mismo tiempo.

Y sobre todo las expectativas deben ser reales y basadas en la personalidad, intereses y potenciales del niño. No es bueno ni exigir demasiado, ni demasiado poco, por eso podemos ir variando las expectativas en función de cómo nuestro hijo va progresando, para que vaya viéndose capaz de alcanzar logros con esfuerzo, pero que vea posible alcanzarlos.

Un niño con una buena autoestima es un adulto seguro de sí mismo, las raíces se construyen durante la infancia, no lo olvidemos :)

 

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