¿cómo explicarle a un niño de dos años la llegada de un hermanito?

La llegada de un hermanito
La llegada de un hermanito

¿Cómo explicarle a un niño de dos años la llegada de un hermanito? Pues no hay trucos mágicos pero hoy os intentaremos ayudar a entender un poquito más que pasa por esas cabecitas ante lo que va a ser un cambio importante en su estructurado mundo, he querido hablar de los niños de 2 porque que es una edad en la que pueden empezar a entenderlo, aunque aún son peques.. y lo que comentamos aquí puede aplicarse a niños más mayores con pequeños matices.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que por cada niño que recibe a su hermano con los brazos abiertos hay cientos que después de echar un vistazo a la nueva alegría de la familia dicen “márchate”. El mismo niño que se abrazaba a la barriga de mamá para hablar con su hermano puede actuar de manera muy distinta cuando los padres se centran en el recién llegado. Puede sufrir regresiones en aspectos que había avanzado (habla como un bebé, gatea en vez de andar o se aferra más de lo normal). La frecuencia de las rabietas puede aumentar y suele coincidir con la hora de alimentar o dormir al bebé.

Las agresiones al bebé son una reacción normal, por lo que hay que estar atento. E incluso si su hijo actúa con dulzura y afecto hacia el hermano hay que tener cuidado de que los abrazos y los besos no son demasiado fuertes.

Por otro lado, es posible que muestre una total indiferencia hacia el recién llegado, lo que puede significar la necesidad de hacer como si el pequeño no estuviera allí o, sencillamente, reflejar que el recién nacido no es  el mejor compañero de juegos. Al fin y al cabo no hace mucho a parte de dormir, llorar, comer y ensuciar el pañal.

Mucho antes de que el bebé llegue a casa desde el hospital, el niño nota que las cosas están cambiando y es posible que le cueste gestionar la incertidumbre sobre que sucede exactamente. Cuando llegue el bebé su conducta, ya sea de desinterés o agresiva, reflejará que ahora ha de compartir su amor y su atención. Y, como en esta etapa el pensamiento del niño es muy concreto, es posible que se pregunte si habrá bastante para todos.

Portarse mal puede ser el modo de encontrar su lugar en la familia. Y es posible que cuando vea el balancín o la alfombra de juegos del bebé en lo que solía ser su zona de dominio exclusivo, le irrite tener que compartir ahora el espacio.

¿qué podemos hacer para evitarlo? Intentando facilitar las cosas unas semanas antes de la llegada del bebé, enseñarle que se hará y cuáles serán sus necesidades. Cuando lo alimentes, explícale porque necesita leche, cuando lo arropes, hazle entender que los bebés necesitan dormir mucho. Podemos ponerle un pañal al muñeco y pedir que nos ayude. También escoger un libro o un peluche nuevos para su hermanito o hermanita, para que sienta que forma parte del proceso de bienvenida a casa. La investigación demuestra que los niños de padres que hablan abiertamente con ellos antes de la llegada del nuevo bebé y se lo presentan como una persona real, se adaptan más y se llevan mejor en el futuro.

Cuando llegue del hospital con el recién nacido darle a tu hijo su propio bebé para cuidar. Tener a “alguien” a quien cuidar mientras estás con el bebé no solo lo entretiene, sino que le ayuda a identificarse contigo y con tu pareja.

Si se muestra agresivo y grita ¡No más bebé! Mostrar comprensión, no enfado. Le podéis decir: “ya sé que cuesta mucho compartir a mamá con el bebé” el niño se sentirá comprendido, se dará cuenta de que las emociones son legítimas y aprenderá que hablar es útil”.

Además de mimos, tu hijo tendrá necesidad de jugar a solas contigo y también dependerá más que nunca de las rutinas cotidianas. Si está acostumbrado a salir al parque todos los sábados por la mañana, pedir que alguien se quede una hora con el bebé para llevarlo es una buena idea.

La vida con un niño sensible y con un bebé que necesita de todo no es fácil. Pero aprender a gestionar los celos, la ira y el resto  de emociones intensas que pueda sentir es beneficioso para él. Necesita oportunidades a fin de ejercitar la musculatura cognitiva y emocional, y ajustarse a los cambios familiares le obliga precisamente a eso. Al final se adaptará y acabará queriendo a su compañero y aliado de por vida.

 

Bibliografia: El secreto del juego, Ann Pleshette Murphy

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